"Los pueblos que no conocen los valores de su cultura son pueblos eunucos" Don Victor Angulo (Historiador carmero)
“El uso total de la palabra es una demostración de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas, si no para que nadie sea esclavo.” Gianni Rodari.

martes, 22 de febrero de 2011

LA ESCRITURA CREATIVA: UN RECURSO PARA DEVOLVER LA CONFIANZA Y EXORCIZAR LOS MIEDOS. Por Edwar Buelvas


En enero Joche se cogió un mochuelo en las montañas de María….
…Su cantar su lírica canción es nostálgica como la mía…
porque mochuelo soy, tambien, de mi tierra querida…[1]
(Adolfo Pacheco)


Cuando escucho las voces de los cantores de la región de los Montes de María, en el centro del Departamento de Bolívar, recuerdo a los juglares de antaño que narraban cantando, en un estilo épico muy particular, dando a conocer los sucesos importantes de los pueblos, así los alegres y festivos como los tristes y dolorosos. Y los recuerdo porque, de alguna manera, la historia que les voy a contar y las que a partir de ésta van a conocer, son una extensión de lo que hacían estos juglares, pero ya no contadas a lomo de mula de pueblo en pueblo, ni transmitidas a viva voz a través de la tradición oral, sino de manera escrita y, por obra y gracia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en forma digital.

EL COMIENZO DE LA HISTORIA

Hace algún tiempo, a comienzos del 2010, un grupo de profesores y profesoras de la Institución Educativa Técnica Industrial de El Carmen de Bolívar, seducidos por su trabajo e inquietos en la búsqueda de alternativas para mejorar nuestro quehacer, emprendimos un particular viaje por el ciberespacio, como aquel que predijera el genio de Da Vinci (1452 – 1519) cuando expresó: “Los hombres andarán y no se moverán, hablarán con quien no está presente, oirán a quien no está hablando”. Lo hicimos a través del Curso Virtual de Renovación de la Didáctica de la Escritura, ofrecido por el MEN[2] y CERLALC[3]. Es aquí donde se origina esta historia, la historia del proyecto pedagógico: VOCES DE PAZ PARA EXORCIZAR LA VIOLENCIA EN LOS MONTES DE MARIA, del cual les voy a contar cómo surge, cómo fue su proceso de planeación, desarrollo, y evaluación de los resultados; todo ello acompañado por las voces de los verdaderos protagonistas: nuestros estudiantes.

El proyecto surge a partir de la observación de un problema que se venía presentando en la Institución Educativa Técnica Industrial Juan Federico Hollmann, de El Carmen de Bolívar; la experiencia del trabajo nos planteaba que existía poca motivación hacia el desarrollo de procesos escriturales, observados por los docentes y estudiantes de Educación Media (10º y 11º),en las diferentes áreas de formación.

Se notaba que esta situación estaba ligada, entre otros factores, a los problemas de violencia social vivida en la subregión de los Montes de María y que sufrieron las familias de muchos de nuestros estudiantes.

Este conflicto, muchas veces enmascarado en una actitud apática y un tanto evasiva y reprimida en en el interior de los corazones y de los pensamientos de los y las jóvenes, fue generada por la descomposición familiar, la intolerancia, el desarraigo causado por el desplazamiento, las movilizaciones forzadas, el temor por la muerte, la muerte misma tan cercana a todos los habitantes de esta región de los Montes de María, caldo de cultivo de muchos problemas generados por el desgobierno, la  corrupción y la falta de liderazgo, los cuales fueron debilitando los valores sociales esenciales como la paz y la convivencia. Hemos vivido literalmente una historia del miedo y uno de esos miedos se tradujo en el miedo a escribir, que se disfrazó de apatía y desinterés.

Obervábamos que aún en este tiempo en el que la situación tiende a mejorar en la región, los miedos persistían, y ya instalados se pierde la capacidad de soñar, de asombrarse, de jugar y ser libres e, incluso, se pierden las ganas de vivir, cuando sabemos que no hubo un habitante que por alguna razón no haya sufrido ya sea por el desplazamiento de sus seres queridos o por la muerte de uno de sus miembros o por el solo hecho de haber vivido en estas tierras, durante los últimos diez o quince años.

Frente a esta situación nos planteamos una pregunta: ¿Cómo, ante la realidad de violencia que se ha vivido en la Región de los Montes de María y mediante la producción de textos significativos se pueden proponer alternativas para lograr una reparación interior y una paz social que se traduzca en una mejor convivencia y una mayor motivación hacia el aprendizaje en los estudiantes de Educación Media (10º y 11º) de la I.E.T.I. Juan Federico Hollmann?

A partir de aquí, ya estando metidos en el cuento, quisimos desarrollar un proyecto que involucrara la producción escrita en las áreas fundamentales de lenguaje, matemáticas, ciencias sociales y ciencias naturales, basados en un enfoque comunicativo, y a través de una pedagogía por proyectos basada en problemas.

Rememorando el espíritu de nuestros juglares, nos propusimos motivar la producción de textos significativos que llevaran a los estudiantes a analizar la situación de violencia que vivió la región de los Montes de María y a buscar alternativas para lograr la paz y la convivencia social para que éstas se tradujeran en una mayor motivación hacia el aprendizaje, y por supuesto, los estudiantes se comprometieron en este propósito.

Para lograr el objetivo, nos pusimos tareas desde cada una de las áreas comprometidas, pero en un sentido de colaboración, interrelación y trabajo en equipo, en dos fases.

EL MOMENTO DE LAS CRÓNICAS

En un primer momento, se inició con la motivación en las áreas de matemáticas y ciencias sociales. Desde las matemáticas se propuso realizar una investigación estadística de cómo había sido la vida del pueblo y sus habitantes antes, durante y después de la violencia, incluyendo datos estadísticos. El área de sociales, propuso recoger por escrito los testimonios orales contados por los padres, parientes, vecinos y conocidos de los estudiantes, narrados a manera de crónicas.
Luego estas crónicas y relatos estadísticos se compartían en el aula. Con la ayuda de los compañeros y compañeras y de los docentes de lenguaje se iban convirtiendo en crónicas y relatos ya no narrados, como se contaron inicialmente, sino empleando algunas figuras estilísticas, dándoles un carácter más literario, como lo podemos ver en el fragmento de “Crónica de una masacre injusta” del jóven estudiante Martín Fernández, que en su primera versión tomada de lo contado por su padre, escribe:

El grupo de hombres se regresó por el camino que habían llegado, el hermano venía corriendo y se encontró con los asesinos de su papá y sus hermanos, no le dieron tiempo de devolverse y le dispararon siete veces.

Luego de recibir sugerencias de los compañeros, campañeras y docentes, transforma la escritura, dándole una forma más literaria, sin cambiar el contenido, así:

“…El grupo de hombres regresó por el mismo camino por el que habían llegado; el hermano menor venía corriendo tan rápido que solo se veía el visaje sin imaginarse que se encontraría con los asesinos de su padre y hermanos, al voltear una curva se chocó con los hombres armados, y quiso regresarse, pero éstos no correrían riesgo y le dispararon en siete oportunidades. La sangre corría como el agua en río y una lagrima que salió de su entrañas  acaricio por última vez al joven; en sus últimos suspiros recodaba a su padre y a sus hermanos”[4].

Aquí se observa como el trabajo colectivo y la creatividad del joven producen un texto de mayor valor literario y hace mucho más significativa la escritura.

Igualmente, en los textos trabajados bajo este modelo se observa como los estudiantes juegan con las palabras en medio del dolor que les causa pronunciarlas, como lo expresa Andrés Barrios de 10º4, al final de su crónica “Ironía de Rafael”:

“…se fue un día amenazado de muerte si volvía a su pueblo y volvió muerto. ¡Qué ironía!”[5]

 Algunos estudiantes, tratando de buscar explicación a lo sucedido más allá de la narración detallada, a partir de lo que le contaron o lo que presenciaron, se meten en la mente del protagonista de la crónica, escudriñando sus pensamientos. De esta manera, Guillermo Mejía en la “Crónica de la muerte de Carlos Castro”relata:
“…Carlos soltó su cigarro, se precipitó al suelo y cayó tendido en un charco de sangre; no le dio tiempo sino de pensar solo dos segundos en su familia”[6].

Otras crónicas evocan los sentimientos de un pasado feliz, narradas en primera persona por los y las estudiantes que fueron protagonistas de sus propios miedos, como es el caso de Aracelis Arrieta, la joven que vio truncada su niñez ante la barbarie que le tocó vivir a los once años en El Salado, corregimiento de El Carmen de Bolívar. Cuenta Aracelis en uno de sus apartes:
“Antes que pasara esa masacre yo era una niñita que vivía en El Salado, el corregimiento de El Carmen; era feliz oyendo el canto de los pájaros, sintiendo esa paz  que se sentía en todo el pueblo, me sentía orgullosa porque vivía allá, hasta que llegó el año 2000 cuando se metió un grupo armado, ellos llegaban de casa en casa, sacando a las personas para reunirlas en la plaza, para matarlas, fueran inocentes o no, pero primero hacían un sorteo del 1 al 24, a quien le cayera ese número lo asesinaban sin compasión, principalmente a las mujeres y niñas…” [7]

Y algunos estudiantes solo narran de manera descarnada, tal vez porque no hay otra manera de narrar, la cruda realidad de que fueron presa sus ojos, como la espeluznante historia de la que fue testigo el chico Iván Acosta en la Zorra, vereda del corregimiento de La Sierra, en El Carmen de Bolívar:

“Después de tres horas  de combate, salimos del colegio y había muchos guerrilleros por todos lados y había muchos heridos y muertos. Pero lo más sorprendente fue cuando los guerrilleros cogieron a los paramilitares muertos  y le cortaban la cabeza, manos, cualquier parte de extremidades; después de hacer ese procedimiento se ponían a jugar fútbol con la cabeza de las personas muertas  y después las quemaban y se las echaban a los perros  para que comieran”[8].

Hay también, quienes intentan comparaciones con otras tragedias ocurridas, pero concluyen que no hay como las cicatrices de la violencia, como lo expresa la joven Ana Marcela Flórez:

A pesar del devastador huracán que golpeo a gran parte de los Montes de Maria en 1988, llamado “El Johann” nuestros pueblos pudieron recuperarse de las perdidas materiales y se reestableció, económicamente hablando; pero la cicatriz de las pérdidas humanas aún duele y dolerá por siempre, pues es una herida que aparentemente ha sanado pero cuando se vuelve a tocar, comienza a sangrar igual o peor que la primera vez[9].

En esta primera fase, se buscó, y pienso que se logró, que los estudiantes escribieran crónicas significativas basadas en los relatos orales y vivencias testimoniales de ellos mismos o sus familiares, vecinos y amistades,  aunque para muchos de ellos no fue fácil remover sus miedos y frustraciones, como es el caso de Onelsis, la jovencita que vio morir a sus padres y familiares y quien, al final de su crónica, nos dice:

En mi vida, a pesar de tanto dolor y violencia, dolor tan grande que jamás podrá salir de mi corazón le doy gracias a Dios, porque aún me mantiene con vida y aunque haga falta lo mejor que es una madre aun nos encontramos luchando para seguir adelante…PERO NO SOY CAPAZ DE LEERLO VARIAS VECES ME LLENO DE TRISTEZA Y NO LO PUEDO HACER”[10].




LA FASE DE LA ESPERANZA

En una segunda fase, se cambió el tono de las voces. Del relato o crónica de violencia, que revivió los dolores y en algunos caso hasta hizo brotar el llanto, se pasó al canto de esperanza, de paz y convivencia. En este segundo momento los estudiantes manifestaron sus voces de esperanza a través de decálogos, recetas, canciones y poemas propios, emplearon la escritura creativa. Aquí contaron con la ayuda de ciencias naturales y lenguaje, para pensar y soñar nuevos ambientes y escenarios más saludables, propuestas creativas de paz y convivencia desde lo lúdico-literario, logando nuevamente despertar ese espíritu creador en los estudiantes y ese amor por su terruño, a través de sus producciones escritas.

Un ejemplo que ilustra la creatividad de los jóvenes es la recomendación que encontramos en la Receta de Angie Rivera:

“Recomendamos tomar una porción antes de cada dialogo y también antes de cada abrazo, se debe mantener en un sitio donde no  haya hipocresía. En un ambiente agradable y amistoso  protegido del rencor y la envidia. Y por ningún motivo  debe agregar odio, irrespeto, desconfianza, ya que estos pueden causar una mala digestión  o aun peor llevar al rencor y a la venganza. {…}…Lo mejor de esta receta es que la puedes encontrar en cualquier parte y totalmente gratis”[11].

Por su parte, el joven Deimer Reyes, nos ofrece una medicina para la  paz llamada “Pazmundialtina”:

“Composición: cada 10ml  de Pazmundialtina contiene: 400mg de felicidad, 400mg de sinceridad,40mg de amor liquido, 50mg de respeto y compresión, 1.5 mg de temor a Dios.
Posología: 1 a 2 cucharadas después de cada abrazo y antes de acostarse.
Advertencia: administra con precaución en pacientes con insuficiencia en su fe, no administrar juntamente con el rencor.
Vía de administración: mental.  
Recomendaciones: consérvese a temperatura agradable y amistosa, y protegido del odio. Manténgase fuera del alcance  de las personas que no tienen conciencia y tampoco amor en su corazón.
Elaborado: por  Asociación por la paz en el mundo. Y (c.c.e.a) cooperando  con el amor, (s.a).Carmen de Bolívar Colombia”[12].

Los decálogos de paz, también manifiestan los anhelos de los jóvenes, como estas “Diez reglas de oro para lograr la paz” que nos presenta Oscar Martelo:

1.             Exorcizar la violencia.
2.             Crear campañas para alcanzar la paz.
3.             Todas las personas tenemos que ser tolerantes.
4.             Respetar a todas las personas.
5.             Evitar al máximo las acciones violentas.
6.             Buscarle la mejor solución posible a nuestros problemas,
7.             Cambiar la violencia por amor y cariño.
8.             Enseñarles a las personas como sacar la violencia de sus vidas.
9.             Evitar conflictos agresivos con las demás personas.
10.          Para lograr la paz necesitamos arrancar la violencia de nuestras vidas y hacer el bien en     
todo momento[13].

Con estas voces de paz, quisimos devolver la confianza y exorcizar los miedos de los estudiantes mediante la escritura creativa, siguiendo el mismo modelo de composición pensar-escribir usado para las crónicas, pero dando rienda suelta a la imaginación individual y colectiva.

PENSAR-ESCRIBIR, TRANSFORMAR-COMUNICAR

En la concepción del proyecto y el proceso de producción de textos de los estudiantes subyace el modelo de composición pensar-escribir de Scardamalia y Beretier[14], empleado según ellos por escritores inmaduros. En este caso, los y las estudiantes identificaban unas historias o las recordaban y las iban escribiendo a manera de crónicas, y luego en el proceso de revisión en primer lugar por ellos mismos, luego entre pares y luego por los profesores y profesoras, fueron mejorando sus escritos para llegar al modelo de transformación del conocimiento. Aunque no todos logran realizar un texto de calidad, sí se logra una mayor motivación; incluso, algunos estudiantes que generalmente no rinden y se rehusaban a escribir, lo hiceron con este método, pues no se sienten presionados por un tiempo estricto, ni por una nota sin más, ni por un juicio definitivo del docente, como venían acostumbrados, sino que por el contrario, se sienten con mayor confianza con el o la docente, porque no les juzga sino que les ayuda, y con el compañero o la compañera que estando en su misma situación le puede decir sinceramente en qué puede mejorar; más aún, se siente mejor consigo mismo porque puede valorar sus propias producciones y su juicio cuenta para los demás.

Por otra parte, los aportes de Ana Kaufmann[15] para el desarrollo de trabajo colectivo son clave para el desarrollo del proyecto que requiere de colaboración y trabajo de creación colectiva, a la hora de realizar las revisiones y dar o recibir sugerencias de estilo literario, organización y secuencia del texto.

En la concepción de escritura creativa planteada en la segunda fase de producción textual, el proyecto está iluminado por la teoría de la fantástica de Gianni Rodari, quien desde sus aportes en la Gramática de la Fantasía[16] permite inspirar un trabajo de creación libre de decálogos, recetas, canciones y poemas que representen voces de paz y esperanza de una convivencia mejor en los Montes de María.

A partir de estas concepciones, y con el trabajo juglaresco de docentes y estudiantes se buscó superar la problemática de la apatía, el miedo y la deseperanza de los jóvenes de 10º y 11º de la I.E.T.I  Juan Federico Hollmann, logrando que quienes fueron víctimas de la violencia echaran afuera sus temores bajo la concepción de que había que traer a la memoria historias que no queríamos recordar pero que están allí acechando y si no las enfrentábamos, éstas iban a seguir afectando en muchos aspectos no solo estudiantiles y académicos sino de convivencia social. Luego de enfrentar esta problemática, en una primera fase, se pasó en un segundo momento del proyecto, a la reconstrucción del tejido social entrecruzando hilos de la más alta filigrana de decálogo, recetas, cantos y poemas de esperanza que están allí buscando el espacio para un mundo mejor.

Un aspecto a resaltar en el desarrollo del proyecto fue el alto nivel de participación de toda la comunidad educativa.  En la etapa inicial, se contó no solo con los docentes y estudiantes comprometidos en el proyecto, sino que se amplió la participación al presentarse éste a directivos y otros docentes de la institución, lo que provocó que éstos se comprometieran con lo que estábamos haciendo, ya fuera como colaboradores o actores directos, especialmente los que estaban trabajando en Educación Media.

Los padres de familia y la comunidad tuvieron una alta participación en la etapa de ejecución, en la investigación que los estudiantes hicieron para realizar los escritos que finalmente lograron recrear los escenarios de violencia y paz en los Montes de María.

Después del proceso inicial de escritura a partir de lo escuchado por sus familiares o vivido por ellos mismos, se entró en un proceso de autorrevisión, luego revisión de pares y después intervinimos los profesores. Habiendo hecho las revisiones y observaciones de redacción, ortografía, estilo, etc., se comprometió a los docentes de informática, quienes ayudaron a los y las jóvenes, brindando el espacio y la asesoría para redactar las crónicas y los otros textos en la sala de computación, haciendo uso de las TIC y la escritura digital, dado que muchos jóvenes no tienen estas herramientas en su casa.

Los trabajos fueron enviados al correo ieti.escrituracreativa@gmail.com ya editados y luego clasificados para montarlos en el blog www.elyunquedelaescritura.com, creado para este fin. Finalmente se hizo una socialización y debate de los textos y los resultados del proyectos para recoger las impresiones de la comunidad, medir el impacto y realizar los ajustes, conclusiones y proyecciones del proyecto. Algunas de estas impresiones se recogen en un video[17] que se encuentra colgado en el blog.

Realmente, mis compañeros y yo, estamos muy complacidos por este trabajo, porque los y las estudiantes han experimentado unas mejoría no solo en su proceso escritural que lo calificaríamos como de mayor conciencia y hacia un camino de transformación de conocimiento y de todo su ser. A los y las docentes nos ha transformado la manera de asumir una nueva postura frente a las didácticas de nuestras áreas y, especialmente frente a la didáctica de la escritura; pensamos que el trabajo por proyectos favorece, competencias científicas, afectivas, sociales, tecnológicas y comunciativas, que le permite tanto docentes como a estudiantes una mayor productividad textual de mejor calidad, y una motivación a seguir trabajando y a seguir produciendo textos con sentido; también nos permite seguir la tradición de los juglares, a partir de la oralidad pero mediante formas creativas de escritura en escenarios digitales.



[1] Canción popular sabanera de la autoria del compositor y cantante sanjacintero, Adolfo Pacheco Anillo.
[2] Ministerio de Eduacción Nacional de Colombia.
[3] Centro de Estudios para el Fomento del Libro en America Lantina y El Caribe, España y Portugal-Unesco.
[14] Kaufman, Ana, Escribir en la escuela, qué. Cómo y para quién. Lectura y Vida, Revista Latinoamericana de Lectura, No. 3, sept. 1884, pg. 7
[15] Ibid, pg. 8-10
[16] Rodari, Gianni. Gramática de la Fantasía, Ed. Alfaguara, Buenos Aires, 1992.

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