Por Elisbeth Gonzalez
Cuenta la historia que siendo las 10:10 p.m. del mes de febrero del 2001 se realizó la toma y destrucción de la empresa tabacalera Espinoza, la cual se encontraba custodiada por dos vigilantes que hacían guardián en esos momentos, siendo estos Roberto Salazar y Dewin Solórzano, quienes al notar la presencia de la guerrilla, entraron en pánico debido al nerviosismo que se apoderó de ellos en esos momentos.
Cuando vieron que estos señores estallaron la garita principal de las bodegas de la empresa. No les tocó más que huir después de correr aproximadamente dos metros, cuando el vigilante Dewin descubre que su compañero Roberto se cubre en una cuneta debido a que pierde movilidad en las piernas.
Cuando Dewin se da cuenta que va corriendo solo, se regresa por su compañero Roberto; en ese momento Dewin empieza a insultarlo, a decirle groserías, fue así como Roberto reaccionó y es así como logra que su compañero emprenda la huida con él y arrojando las armas que llevaban consigo al jardín, logran saltar la cerca y alejándose del sitio del acontecimiento poniendo a salvo sus vidas.
Al día siguiente, después de todo lo ocurrido, cuando todo parecía en calma se regresan los vigilantes Roberto y Dewin. Encontraron todo destruido y, algo impresionante, se encontraron los perros debajo de los escombros aullando como pidiendo auxilio, los carros estaban incinerados, sus bicicletas quemas y acuchilladas y las paredes con propaganda subversiva. La casa de los fiscales y jefes, completamente destruidas.
Los violentos no saben el daño que le ocasionaron a la población, destruyendo una empresa que generaba empleo a muchas familias carmeras, esto ocasionó que la empresa emigrara de la región de los Montes de María.
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