Por José Daniel Quintero Martínez, 11º2
Antes de 1997 se vivía un ambiente muy agradable, las personas de El Salado Bolívar, mas amorosas no podían ser. En sus ojos brillaba la alegría de tener en sus manos unos de los tesoros más grandes que nuestra Colombia tiene: la TIERRA , esa tierra fértil para cualquier clase de cultivo; principalmente en esas tierras se cultivaban la gran mayoría de alimentos que de la región salía.
En 1997 fue una época clave para los paramilitares. En este año, Carlos Castaño logra integrar los diferentes grupos que delinquían en el país, constituyendo las Autodefensas Unidas de Colombia. Estas marcarían una de las épocas más sangrientas de la historia del país, en la que se registrarían más de mil masacres, millones de personas desplazadas por la violencia, la alianza de paramilitares y políticos en las regiones y la expansión del poder paramilitar en todo el país.
Las personas que estuvieron en esos momentos recuerdan más que todos dos ocasiones que fueron las que más muertos hubo en ese entonces 1997 y 2000, cuando el presidente era el doctor Andrés Pastrana Arango, mandato en el cual las fuerzas revolucionarias entraron y se apoderaron y predominaron en estos años, sin importarles que existía una autoridad. Los paramilitares entraron a los pueblos y veredas haciendo y deshaciendo, acabando con lo primero que se les atravesara por el frente.
El pueblo que más sufrió, fue VILLA DEL ROSARIO conocido actualmente como El Salado Bolívar. Blanca Luna es una señora que vivió el holocausto más grande de su vida. Ella dice que fueron los cuatro días más largos; es decir, los cuatro siglos más largos, en el instante que llegaron al pueblo fue matando sin preguntarnos si en realidad queríamos morirnos o no, esas personas eran unos mal nacidos comenta la señora Blanca con rabia y rencor puesto que recordaba cómo a disparos mataban, como quemaban vivas a la persona que a ellos le diera la gana o a la que se resistía, porque más de uno resistió a las órdenes de esos hombres; pero terminaron mal, muy mal.
Una historia que se recuerda que es una de las más trágicas de las que se puede recordar es la de una joven que estando en embarazo y que moría de nervios porque pesaba que en cualquier momento podrían matarla a ella y a su hijo que estaba esperando. Esos hombres tenían la capacidad de oler el miedo de las personas. Dieron con la joven. Una mañana para hacer el nombre de dios bien temprano llevaron a aquella joven al centro de la cancha del pueblo y le incrustaron una horqueta por sus partes íntimas hasta matarla a ella y a su bebe. Fue tan horrible que después del hecho, el soldado que realizó la acción lloró porque no lo hizo por gusto propio sino por una orden del comandante de ese bloque y si no lo hacia podía perder su vida.
Son miles de historia que faltarían por contar, no existe crónica, ensayo ni ninguna cosa que pueda escribir todas las historias que existen, o más importante es que cada una de esas historias es un mundo, mundo conformado por cada una de las personas que en Colombia existen y recuerdan lo ocurrido en Villa de Rosario o "El Salado Bolívar".
Nunca podremos olvidar esos momentos: cada disparo salido de las armas de esos hombres, cada muerte está dentro de nuestros corazones y aunque no estuvimos presente, nos sentimos como si nosotros también estuviésemos allí , como si también nos hubieran matado parte de nosotros. Hoy las personas como la señora Blanca y muchas más que sobrevivieron ese infierno le dan gracias al todo poderoso por haber guardado de ellos.
Esta historia es para cada persona que cree que el mundo se acaba porque el novio(a) lo dejó o porque se sienten solos. Las personas de las que estuve hablando durante la crónica anterior son el ejemplo más grande de supervivencia que pueda existir para mí y para mi corazón. Las personas que sobrevivieron a la masacre de Villa del Rosario se merecen un Nobel de Paz y de supervivencia porque después de haber perdido todo, lograron encarar todas las adversidades que se les presentaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario